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02- Enfermedades crónicas relacionadas con la dieta

Las políticas de salud han cambiado en los últimos 30-40 años,  sobre todo en los países desarrollados y en países como Cuba que aunque no han alcanzado un alto desarrollo económico, su programa social ha apoyado y priorizado la atención a la salud de sus habitantes.

Estos cambios de política se han basado en el hecho de la disminución observada en la incidencia de muertes y enfermedades causadas por agentes infecciosos. Así como, por deficiencias nutricionales debidas a carencias de proteínas y energía en la dieta, por la disminución de la mortalidad infantil y por una prolongación de la esperanza de vida de las personas hasta más de 70-75 años.

Las variaciones en estos indicadores de salud han estado asociadas principalmente a mejores situaciones higiénicas y sanitarias, atención de los servicios médicos y a un mejor estándar de vida. Pero, con un aumento paralelo de las enfermedades crónicas y degenerativas, muchas de las cuales se relacionan con la dieta y el estilo de vida, y pueden ser prevenidas.

Se refiere que mientras en los primeros años del siglo XX solo alrededor de 20% de las muertes eran ocasionadas por enfermedades cardiovasculares y el cáncer, en la actualidad esta cifra asciende a 70%. 

Resulta de consenso general, validado por estudios científicos, el hecho de que muchas de las enfermedades que predominan en gran número de países, están relacionadas con la dieta y la práctica de malos hábitos alimentarios que se han impuesto, a partir de los estilos de vida que traen consigo la urbanización e industrialización del mundo moderno. Estas enfermedades, llamadas enfermedades de la civilización, tienen la característica de que muchas de ellas cursan lenta y silenciosamente, se van haciendo crónicas, sin grandes molestias aparentes, hasta que a más largo plazo acaban con la vida o producen incapacidades que nos hacen perder calidad de vida y envejecer prematuramente.

Se reconoce que la calidad de la alimentación está relacionada con las enfermedades cardíacas, el cáncer y la diabetes, también con otras como la hipertensión, la anemia, la osteoporosis, la obesidad y muchas enfermedades del sistema digestivo. Una manera de prevenir estas enfermedades es mediante la práctica de hábitos saludables de alimentación con el consumo de dietas equilibradas, la ingestión abundante de   frutas y vegetales, disminuyendo el consumo de azúcar, evitando el exceso de grasas sobre todo las de origen animal y el consumo de alimentos que nos engordan, pero no nos nutren. Esto, unido a un estilo de vida sano que evite el sedentarismo.

En Cuba, predominan entre las principales causas de muerte, las enfermedades relacionadas con malos hábitos de alimentación y estilos de vida inadecuados. La incidencia de estas enfermedades como las cardíacas, cerebrovasculares, enfermedades malignas y la diabetes mellitus, ha ido aumentando desde la década de los años 1960 y prevalecen como las más importantes causas de muerte. De hecho, son las responsables de más de las dos terceras partes del total de las muertes que se registran.

La pérdida de la calidad de vida por las enfermedades vinculadas a la alimentación se hace más crítica en las personas de más de 60 años de edad donde predominan estas enfermedades como causa de morbilidad y mortalidad, especialmente en países como Cuba donde, como se ha dicho, existe un eficiente sistema de salud, la incidencia de enfermedades infecciosas se ha controlado y la población envejece. Se espera que dentro de 6 años el 18% de la población cubana sea de la tercera edad y pronto se alcanzará la cifra de 25%. Por tanto, aspiramos a una salud que prevenga enfermedades para alcanzar un alto promedio de vida con las capacidades que nos permitan una vida activa para nuestro bienestar personal, familiar y la feliz inserción en la sociedad que vivimos.